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  • Baños termales de Sierra Elvira

Manantiales y Fuentes de Andalucía

Manantial de la HUERTA DE LAS VEGAS

Localización

Nombre del manantial/fuente:
Manantial de la HUERTA DE LAS VEGAS

Otros nombres conocidos:
Venero de la huerta del Sillarejo

Pedanía, aldea, paraje o pago:
Huerta de las Vegas

Municipio:
Puebla de los Infantes, La

Provincia:
Sevilla

Coordenadas UTM (ETRS89):
X: 286794,451    Y: 4187009,632   Huso: 30
Altitud: 213 m
Nombre de la cuenca:
Guadalquivir

Nombre de la subcuenca:
Guadalquivir del Retortillo al Huesna

Nombre del río/arroyo que origina (si procede):

Nombre de la masa de agua subterránea (si procede):
Gerena-Posadas (05.49)

Nombre del Espacio Natural Protegido (si procede):
No se encuentra incluida en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía

Procedencia del agua subterránea

Nombre del lugar o sierra de donde se supone procede el agua subterranea:
Sierra Morena

Naturaleza de las rocas por donde se supone circula el agua subterranea:
Rocas carbonatadas
Rocas detríticas
Rocas metamórficas

Tipo de surgencia

Manantial

Descripción

El manantial de la Huerta de las Vegas se localiza a unos 4,5 km al Noroeste de La Puebla de los Infantes, en el paraje del mismo nombre y entre las zonas de “La Copera” y “La Cueva” (ésta recibe su nombre de una cueva cercana). El murmullo de las aguas de este manantial se oye nada más llegar debido al chorrero que vierte la fuente rural que de él se alimenta, siendo un lugar de lo más interesante desde el punto de vista hidrológico y paisajístico.

Se accede a él saliendo del municipio por la calle Colón, donde continuaremos por el camino público de Gibla hasta llegar al cortijo de “La Copera” (apenas 500 m le separan del manantial), al que se llega tomando el carril que nos sale a la izquierda. Al final del mismo se nos aparecen dos cancelas muy cercanas entre sí: la de la derecha da acceso al cortijo anteriormente citado y la de la izquierda, que es la que tomaremos, nos adentra en una dehesa de encinas y olivos que da acceso a otras fincas colindantes. Durante el recorrido se nos aparece en la margen izquierda una escorrentía de aguas pluviales que desemboca en el arroyo de “la Dehesilla”. Este arroyo hay que cruzarlo para llegar al manantial. Una vez lo hayamos cruzado, encontraremos la cancela de la finca “La Huerta de las Vegas”, la vivienda actual y la huerta con árboles frutales. Pero nuestro recorrido no se detiene aquí sino que prosigue por el carril de la derecha, el cual nos permite bordear la propiedad para, a continuación, desviarnos a la izquierda siguiendo un camino de servidumbre alambrado a ambos lados. Desde aquí llegamos directamente al regajo de “la Cruzada”, situado a pocos metros del manantial y que forma parte de un bosque de rivera hermosísimo por la abundante presencia de Equisetáceas.

Instalaciones asociadas

Fuente rural

Caudal medio

Caudal: Muy bajo (0-1 l/s)   ¿Se agota?: No se agota nunca

Uso del agua

Regadío.
Otro: Regadío del huerto cercano mediante encauzamiento con tubo de polietileno que toma el agua de la fuente.

Acceso y uso público actual

Acceso: Permiso Uso público actual: Bajo
Valoración de las instalaciones y facilidad de uso:
Satisfactorias. Satisfactorias. El acceso al manantial se realiza por la cancela situada al lado del cortijo de “La Copera”, en una entrada ya descrita en su apartado correspondiente. La fuente y el manantial están bien integrados en el entorno donde abundan almeces (Celtis australis) -los custodios del manantial-, álamos blancos, higuerones, zarzales y flora vascular representada por el culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris L.), candiles o hierba del jarrillo (Arum italicum Mill.), verdura silvestre como la hierba centella (Caltha palustris) y con la particularidad de las colas de caballo ó equiseto mayor (Equisetum telmateia), especie inusual por estos contornos que otorga a este manantial y a su entorno de una belleza excepcional. En cuanto a la facilidad de uso, al estar en una propiedad privada, su acceso requiere la autorización pertinente. El manantial se encuentra delimitado por una rudimentaria alambrada de espino que no supone obstáculo alguno y se evidencia el uso exclusivamente humano, inaccesible al ganado ovino y a otros animales domésticos (équidos) que frecuentan los alrededores.

Estado de conservación

Muy bueno

Amenazas, impactos y presiones

Afección al caudal por bombeo o derivación.

Descripción hidrogeológica

La surgencia objeto de estudio se halla en la Sierra Morena sevillana, en una zona muy pródiga en manantiales y numerosos pozos que se sitúan junto a una escorrentía de corto recorrido que discurre a lo largo de la dehesa de “La Copera” y que se extienden hacia el regajo de la Cruzada. En época de gran pluviosidad, las aguas de esta escorrentía desembocan en el arroyo de La Dehesilla, arroyo que delimita los espacios de la dehesa y del entorno del manantial y que constituye el curso fluvial más representativo de la zona. En las inmediaciones, discurre el cauce del regajo de la Cruzada, que también vierte sus aguas a dicho arroyo. Este regajo nace aguas arriba en la Sierra del Lobo, en lugar conocido como “Lagar Blanco”, siendo lo más destacado el hecho de que los derrames naturales, tras ser derivados a la fuente rural, desembocan en este regajo aportando un importante caudal.

Descripción arquitectónica

Se trata de un manantial de gran caudal que sale desde la zona noroeste del cerro, siguiendo su derrame (foto 5) un recorrido de unos 13 m que bordea la ladera rocosa sobre la que se asienta y que aprovecha lo accidentado del terreno. La oquedad de la que nace el manantial es de poca profundidad (foto 3), de unos 30 cm de nivel del agua. El derrame llega a una estructura consistente en una atarjea o canal abierto de 3 m de largo x 50 cm de ancho que se comunica con una fuente rural erigida prácticamente a ras de terreno y de favorable integración en el entorno. La atarjea (foto 7) está revestida con cemento y la pared frontal o murete de la fuente fabricada en ladrillo macizo o taco, ladrillo perforado (éste último es el empleado para el cierre de la atarjea), argamasa y con recubrimiento de una capa superior de cemento.
El agua desviada hacia el caño genera a su salida una pequeña horadada idónea para los organismos acuáticos que en ella habitan y la arquitectura de la fuente (foto 6) es sencilla, creada por y para su medio. Consta de caño de uralita de 28 cm de diámetro; un poco más arriba, a la altura del caño, un pequeño orificio practicado en el muro que parece estar hecho de teja, actúa como desagüe durante las faenas de regadío de un pequeño huerto. Para su uso actual, se emplea un tubo de polietileno de 7 cm de diámetro (foto 8) que llega hasta dicho huerto situado a menos de 100 m del manantial.

Antecedentes históricos

Desde una perspectiva histórica, lo más destacado es el emplazamiento del manantial en relación no sólo con las fincas “La Copera” y “Las Mesas” (a menos de 2 km le separan del manantial) sino también por su proximidad con la extensión territorial que abarca ” La Dehesilla” y “La Cueva” (Hacienda de las Cuevas, según cartografía histórica del IGN), ésta última relacionada con la cavidad natural que le da nombre, tal como quedó referida en el apartado “Descripción”.
Diversos hallazgos llevan a pensar que los primeros agricultores que se asentaron en La Dehesilla y sus alrededores lo hicieron hace unos 5000 años, si bien la cercanía de arroyos, la fertilidad de la tierra, las posibilidades de caza y la presencia de cavidades naturales favorecieron este tipo de asentamientos humanos.
“En el yacimiento de “La Copera” se documentaron, entre los materiales de superficie, platos de borde engrosado, así como un enterramiento colectivo, lo cual, nos señala, un momento posterior a la ocupación de Puerto Palmera-donde se desarrollan enterramientos individuales- para la introducción de esas prácticas funerarias” (Acta del III Congreso del Neolítico en la Península Ibérica, p.997, 2003). Esta ocupación con la que se le relaciona, el conocido “Puerto Palmera” situado en la finca “Las Mesas”, ”se produjo a raíz de la aparición de unas manchas oscuras y pequeños restos de material óseo y cerámico en el transcurso de unas obras de conducción de agua”. La intervención arqueológica de urgencia realizada en 1998 en este terreno supuso un yacimiento previsiblemente de grandes dimensiones; sin embargo, las labores desarrolladas fueron realmente parcas (apenas dos semanas de intervención arqueológica) y eso tratándose del hallazgo de cuatro estructuras, de las cuales tres eran silos con forma acampanada y un posible fondo de cabaña. La peculiaridad del hallazgo fue que estas estructuras fueron usadas como lugar de enterramiento individual de dos jóvenes varones sin presencia de ajuar. Los especialistas determinaron que este tipo de enterramientos son poco habituales para la época a la que pertenece (Calcolítico Inicial, en torno al 3000 a.C.), en las que predominan los de tipo colectivo, ya sea en dólmenes o en cuevas (Artículo diario ABC Sevilla, Pilar García, p.60, 3-7-1998).

Aspectos culturales y etnográficos

El manantial ha beneficiado las necesidades humanas y las faenas de regadío en la huerta hasta nuestros días, si bien como se ha podido comprobar, para el riego de un pequeño huerto se dispone del caño de la fuente, de la cual sale una goma que lleva el agua hasta el mismo y esto lo hace cortando el orificio de desagüe con una amalgama de plásticos.
La propiedad en la que se encuentra La Huerta de las Vegas tiene una superficie de unas tres hectáreas y pertenece a la familia de José Provincial Segura desde hace varias generaciones. Él mismo nos relata otra denominación por la que se conoce la zona: “La huerta del Sillarejo”, vocablo que en la jerga arquitectónica alude a sillar de pequeño tamaño, “cada piedra labrada de una construcción, especialmente el que no atraviesa todo el grueso del muro y no tiene sino un paramento a dos cuando más” (DRAE). Esta última acepción nos recuerda la presencia de una antigua pared de piedra seca junto al cauce del regajo que se extiende hacia el arroyo La Dehesilla a partir del muro que da salida a las aguas desviadas de la fuente y cuya finalidad era delimitar la finca. Se sabe que estas antiguas paredes (foto 10) fueron construidas en las primeras décadas del siglo XX por José Rubio Rodríguez, extremeño que vino a La Puebla para desempeñar su oficio en la finca “La Gollorita”, una circunstancia que le llevó a asentarse definitivamente en el pueblo tal como relata su nieta Maria Teresa Barroso Rubio. Precisamente este tema toca muy de cerca a quien esto escribe, pues uno de sus discípulos fue José Pascual Martínez, mi abuelo materno, quien también llegó a ser maestro de paredes de piedra seca.

Otra información

En la década de los 90 del pasado siglo, se hizo un sondeo en las inmediaciones del manantial para la captación de sus aguas con fines comerciales de envasado de agua mineral. Aunque el proyecto se vio truncado, el análisis químico concluyó que su calidad era superior a todas las conocidas en el término municipal.

Valores sectoriales

Científico/Didáctico: Bajo
Minero/Medicinal: Medio
Paisajístico/Pintoresco: Alto
Otros:
Medio-ambiental: Alto
Recreativo/Turístico/Uso Público: Bajo
Histórico/socio-cultural: Bajo
Arquitectónico: Bajo
Económico: Medio
Arraigo/Aprecio popular: Bajo

Valoración general

Media

Nombre del autor/es y fecha de la ficha

A. Márquez Pascual
04-06-2019

Advertencia

Esta ficha tiene sólo carácter informativo y preliminar.

Se recuerda que los datos de partida han sido suministrados por personas físicas y están referidos a fechas concretas.

En cualquier caso, la información colgada en esta página web estará en permanente depuración, a través de las adiciones y modificaciones recibidas, y de las verificaciones y homogeneizaciones de criterio oportunas.

Documentación

Localización

Galería

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